Home

Beni Díaz

Esta semana, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos tumbaba la conocida “doctrina Parot”.  Se trata de una norma aplicada a los presos por la cual la reducción de penas por beneficios penitenciarios se empleaba en cada pena individualmente y no al cómputo general de la duración de la sentencia cuyo límite legal es 30 años. Una jurisprudencia adaptada para la resolución del caso de Henri Parot, perteneciente a ETA y condenado en 2006.

Vista del edificio que alberga el Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo

Vista del edificio que alberga el Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo

En los próximos días, antiguos etarras como Inés del Río o Domingo Troitiño saldrán de la cárcel. No son ni héroes ni  presos políticos. Tienen sangre en sus manos. Pero debemos elevarnos por encima de prejuicios si queremos comportarnos como una sociedad avanzada. Desvincularnos de sentimientos humanos primitivos, como el odio o la sed de venganza, tan comprensibles como incontrolables. Observar la escena con objetividad y aceptar que se trata de una sentencia contra los abusos a seres humanos, no a los presos etarras causantes de atentados mortales. Aplicada a la totalidad de las personas, no es cuestión de beneficiar a asesinos radicales como han intentado escenificar las reacciones de las agrupaciones de derecha española, espoleadas por los medios afines.

En primer lugar, por supuesto, la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Si bien las víctimas de estos actos execrables  se merecen todo mi respeto, el monstruo político que creó el Partido Popular mediante vergonzosas manipulaciones, se ha alzado con todo su poder lanzando repulsa contra el dictamen del máximo intérprete de la Carta de los DDHH. En una reacción previsible, su representante Ángeles Pedraza declaró en una entrevista que instó a Rajoy (no es una asociación cualquiera, tienen línea directa con el presidente de gobierno) a salir del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Una maniobra que difícilmente puede decirse que no representa odio y deseo de venganza, aparte de ser una petición completamente descabellada. Aún furiosa, supongo, la líder de AVT sentenciaba “la paciencia tiene un límite” y  “esto que ha ocurrido puede hacer mucho daño al PP”. Cómo si el partido no se bastase solo para dañarse con la corrupción y el descrédito internacional, ahora sus  fieles aliados se le tiran a la garganta.

Ángeles Pedraza, representante de la AVT

Ángeles Pedraza, representante de la AVT

 

¿Qué pensaba el Partido Popular cuando entregó el poder de su credibilidad a una asociación que no busca la reconciliación y exhibe el discurso del odio?  Las continúas y descaradas manipulaciones, la demagogia y la sed de venganza por mano del Ius Puniendi del Estado, permitía la promulgación de leyes redactadas en caliente, sin pensar en incompatibilidades con esa minucia que los países ricos llaman Derechos Humanos.

Obviamente presionados por la situación, el think thank del Partido Popular, la Fundación para el Análisis de Estudios Sociales (FAES), lanzaba un bochornoso comunicado, más parecido a una pataleta de niño cuando le quitan los juguetes. En él, Javier Zarzalejos, secretario general de la Fundación, exponía una fantasía en la cual uno de los magistrados del Tribunal es poco menos que un tahúr capaz de confundir a todos los demás con las instrucciones dadas por el expresidente Zapatero, en contubernio con las malas artes desplegadas en las conversaciones con ETA pilladas “in fraganti” en el Caso Faisán. Un cuádruple salto mortal en el que se permiten divagaciones, protestas, lloriqueos y un sinfín de menciones al futuro del País Vasco y España.

En un alarde de coherencia, la AVT ha convocado una manifestación para mostrar su rechazo al Tribunal de Derechos Humanos. A la manifestación acudirán personalidades de la talla de Esperanza Aguirre o González Pons. El “ala dura” del Partido Popular parece que tiene un compromiso ineludible para seguir destilando odio. Esta vez contra los derechos humanos vulnerados por la “doctrina Parot”, un eufemismo de “cadena perpetua”. Después de la jugada de Gallardón con la reforma del código penal que traerá la “Prisión permanente revisable”, creo que esta manifestación está demás. Solo será una triste representación de la idea de odiar a los causantes del dolor y de la necesidad de exigir sangre al estilo de la España medieval.

Estos también iban en la manifestación

Estos también iban en la manifestación

Artículo publicado en lanoticiaimparcial.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s