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Beni Díaz//

“Pienso que la recuperación de los servicios públicos por parte del Estado sería un mecanismo para conseguir salir de la crisis”. Pruebe a decir esto en voz alta. Muchos se le quedarán mirando, en silencio, con una mezcla de asombro y miedo. Otros le chillarán cosas como “izquierdista radical”, “bolivariano” que ahora está muy de moda, o “anarquista”. Otros le pondrán la mano en el hombro y le dirán que no desbarre, que la cosa está controlada y ya se ven los brotes verdes. Acaba usted de hablar de algo que no entiende, mejor cállese hasta que le toque meter la papeleta en la urna.

La desinformación y la ignorancia propiciada sobre el tema de la estatización de empresas está muy arraigada en la sociedad, llegando al punto de que no se habla de esta herramienta como algo que, posiblemente, sea una de las soluciones al tema del paro. ¿Por qué, si es un sistema que puede conseguir un progreso en materia de empleo, no se utiliza, ni se menciona en los medios, si no es para hacer referencia a los peligrosos y dictatoriales regímenes latinoamericanos? ¿Quién se aprovecha? ¿Hay antecedentes de experimentos económicos al respecto? ¿Se vive mejor en una sociedad privatizada? ¿Es viable?… Son solo algunas preguntas sobre las cuales reflexionaremos.

Nacionalización de YPF en Bolivia

Nacionalización de YPF en Bolivia

El concepto: el caso de la Inglaterra del 45

La idea es sencilla: los medios de producción (gas, petróleo, electricidad, agua…), la industria (tanto nacional como en manos extranjeras), así como los servicios públicos (sanidad, educación, sistema penitenciario…), deben estar gestionados por el Estado, el cual debe de mantener un criterio mínimo para todos los ciudadanos, permitiendo la contratación de mano de obra para sacar adelante un sistema que, retributivamente, beneficia a toda la sociedad. En el caso de que esos servicios estén en manos privadas, se procederá a su expropiación en favor del pueblo, tanto en cuanto es soberano al elegir al representante político.

Fotograma del documental de Ken Loach

Fotograma del documental de Ken Loach

Pongamos por ejemplo lo expuesto en el documentalEl espíritu del 45”. En él se trata la historia del sistema económico de Inglaterra desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad. Parten de una situación deprimida, donde la enfermedad, el trabajo y la vivienda eran grandes problemas para una juventud que volvía de derrotar al fascismo en Europa. Para ellos, todo era posible. El recién creado Partido Laborista, ganó las elecciones presentando una batería de medidas socialistas, que incluían la creación de un sistema público de salud (superando la precaria propuesta privada), un programa público de vivienda (“casas para todos en lugar de lujos para unos pocos”),  la nacionalización de la minería del carbón y el transporte ferroviario, entre otros.

“El precio de la llamada, “libertad económica” para unos pocos es demasiado alto si se ocupa con el desempleo y la miseria de millones de personas”, decía el manifiesto fundacional del Partido Laborista.

El resultado de estas medidas fue la reducción de la tasa de paro, de mortalidad. Las parejas jóvenes superaban las dificultades que habían tenido sus padres, con familias numerosas, hacinadas en cuchitriles sucios y desprotegidos ante la enfermedad. Los núcleos obreros se desarrollaron alrededor de los empleos públicos y las casas proporcionadas por el Estado se convirtieron en bandera de una sociedad que aceptaba, si no el socialismo, si una política económica keynesiana, con una intervención del gobierno equilibrada.

Los que se oponen: El caso Argentino

Los antiestatistas, férreos defensores de la idea de que cualquier injerencia del Estado en el Libre Mercado tiende al totalitarismo, nunca apoyaron las medidas sociales. En UK, el partido Torie se opuso a las medidas de los laboristas aduciendo ese mismo argumento. Años más tarde, Margaret Tatcher se ocupó de destruir el sistema público, arrasando con los derechos de los trabajadores, según se expone en el documental “El Espíritu del 45”.

Los motivos para oponerse a esta herramienta son variados: que el Estado infiera en el mercado privado a fin de hacerse con monopolios para engordar el erario público, que las medidas son de control draconiano sobre las empresas privadas, que lo que en realidad se busca es un control social a través del control del sistema económico, concentración de poder en manos del Estado fuera del Mercado libre, que el mercado privado está gestionado por especialistas y resulta más barato para el contribuyente, etc…

Milton Friedman, artífice de las ideas de la Escuela de Chicago

Milton Friedman, artífice de las ideas de la Escuela de Chicago

Según plantea el Decano de Ciencias Económicas de la UCA, Francisco Javier Ibisate, citando a Oscar Lange, que debe establecerse una frontera clara en la nacionalización, pues las empresas privadas no pueden estar a merced del Estado en todo momento. El Decano también cuestiona la organización y eficiencia de las empresas privadas, “Las cosas no cambian por cambiar el adjetivo “privado” por “nacional”. Hay problemas de administración privada y pública, y hay problemas éticos de honestidad-corrupción de las personas. Ni las técnicas desaparecen ni las personas cambian por el simple hecho de utilizar un adjetivo.”  También en su artículo, Ibisate menciona el peligro de la politización de los sistemas públicos, de los cuales podrían derivarse problemas de favoritismos a favor de un determinado grupo político, privilegiando a un grupo ideológico en detrimento del servicio y dando al traste con todo el objetivo público.

Podríamos referirnos a la privatización del sistema público de UK, traído de la mano de Margaret Tatcher en 1979, como ejemplo del cambio de paradigma económico a escala global que tuvo lugar en la época y que se extiende hasta el presente. Pero nos referiremos a un verdadero experimento de liberalismo radical y privatización de empresa pública,  que comienza en 1950 y que expone Naomi Klein en su libro “La Doctrina del Shock”.

Gobernando Juan Perón en Argentina, aceptó de buen grado las ideas del norte sobre el liberalismo radical, sistema desarrollado por la Escuela de Chicago y cuyo máximo exponente es el economista Milton Friedman. Sus ideas estaban basadas en una mínima intervención del  Estado en materia económica, privatización salvaje de las empresas e instituciones públicas (ejército)  y la implantación de estas medidas aprovechando situaciones coyunturales, como situaciones de guerra, y colaboracionismo con dictadores partidarios de estas mismas ideas con afán de lucro económico.

Grosso modo, el resultado final fue que el sistema bancario argentino se vino abajo por una mala gestión monetaria a favor del dólar americano que produjo, en 2001 con el presidente Fernando de la Rúa en el poder, el fenómeno denominado “Corralito”, el cual trataba de la no disposición libre de efectivo en los cajeros. Con ello intentaban evitar el colapso del sistema bancario liberal, herencia de los gobiernos anteriores de Carlos Menem, con un alto déficit fiscal (los gastos del Estado superaban a los ingresos) y ninguna manera de controlar su propia economía, en manos de intereses extranjeros.

De vuelta a casa

Como dijimos anteriormente, la desinformación conduce a la ignorancia y, según algunos autores como Max Otte, hoy en día se vive en la sociedad de la desinformación. Los intereses de las grandes empresas son protegidos sistemáticamente por las empresas de comunicación, en pos de más dinero por publicidad. El interés de la gente es el menos importante para su gobierno, parapetado junto con los grupos de presión que buscan legislación propicia para ganar más dinero.

Argentina nacionalizó gran parte de YPF

Argentina nacionalizó gran parte de YPF

¿Cuándo fue la última vez que vio por televisión hablar de la nacionalización de una empresa privada que no llevase aparejada una actitud negativa o un enfoque pernicioso? Pondremos como ejemplo la nacionalización por parte de gobiernos latinoamericanos de la petrolera Repsol YPF. Desde 2006, con la intervención del gobierno de Evo Morales en Bolivia, seguida de Argentina, Venezuela y Ecuador, han expropiado acciones y sucursales de la petrolera española en sus territorios.

Como si realmente se tratase de dinero de los contribuyentes, se reacciona con virulencia en estos casos, rompiendo relaciones diplomáticas e iniciando férreas defensas por parte de nuestros políticos, como la amenaza de represalias del Ministro de Exteriores, Margallo, ante el caso de la expropiación de YPF en Argentina. ¿Por qué quisieron hacernos creer que en aquel caso nos jugábamos la honra de España entera, hasta tal punto que el propio presidente Rajoy aseguraba  que “allí donde haya una empresa española, allí estará el Gobierno defendiendo como propios sus intereses”? Grupos de presión no se gastan cientos de millones para que no se defiendan medidas y contramedidas a su antojo.

Viñeta de Forges al respecto del caso

Viñeta de Forges al respecto del caso

¿Están mejor los ingleses después de la privatización de gran parte de sus servicios públicos? Al parecer y según el documental “El espíritu del 45”, no. Es más, en él se proponen no dejar de luchar para que su sistema de salud continúe siendo universal y gratuito. La experiencia de privatización en EEUU al respecto, por ejemplo, del sistema penitenciario, no ha conseguido sino meter a más gente en la cárcel con la creación de leyes más restrictivas, pues los acuerdos de las cárceles privadas con los estados implican una ocupación mínima del edificio penal, cuyos porcentajes llegan a variar entre el 80-100%.

La privatización conlleva reducciones de derechos fundamentales. Se comercializan conceptos como la educación o la salud. Las personas pasan a ser consumidores de sus propios derechos, como mandamiento de la sociedad liberal. El derecho individual privado supera al derecho de miles de personas. La privatización encubierta de la sanidad en España es clamorosa y está siendo denunciada por las mareas ciudadanas, sin demasiado éxito. La pérdida de soberanía nacional a favor de las grandes empresas multinacionales y grupos de presión es patente en casos como el del cierre de la planta embotelladora de Cocacola de Fuenlabrada. La nacionalización de activos industriales y financieros es mirada como extremista y bolchevique. Pero ¿Y si la identidad cultural española encontrase razonable esa nacionalización, eligiendo a un representante capaz de llevarla a cabo?

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