Home

Beni Díaz//

Aparecen unas personas con carpetas en la mano. Luego unos policías que impiden el paso a una multitud de periodistas. Son los trabajadores de Canal 9. Están retransmitiendo el cierre de la propia emisora. Las personas de las carpetas se meten en un cuarto con máquinas a los lados. No dejan pasar a la cámara, que enfoca a los periodistas. La emisión se corta de forma abrupta, no es un fundido a negro: es algo mucho más seco. Es el día 29 de noviembre de 2013. El día que murió la Radio Televisión Valenciana.

Logo de radiotelevisión valenciana

Logo de RTVV

Canal 9 se fundó en el año 1989 con la idea de crear un canal autonómico que difundiera y protegiese la lengua y las costumbres de la Comunidad valenciana, recién creada. A lo largo de sus 24 años de emisión, el primer canal de Valencia creció en contenidos y calidad: noticiarios, programas de entretenimiento muy conocidos como Babalá o Bon dia, series de producción propia como L´Alqueria Blanca o Negocis de Familia… Se trataba de un canal muy interesado en difundir la cultura valenciana, sus fiestas patronales y sus eventos locales, como la fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy, las Fallas de Valencia o Las hogueras de San Juan. Allí se produjo el programa Tómbola, que fue un éxito de audiencia y ha sido copiado y trasladado a otros canales con muy pocas modificaciones. Es un canal que llegó a tener nada menos que un 20% de cuota de pantalla nacional.

¿Por qué cierra un medio de titularidad pública?

No pasó de la noche a la mañana. El asunto se fue gestando desde que el agujero de deuda de más de 1200 millones se hizo insoportable para mantener una televisión que a lo largo de su existencia había resistido todo tipo de abusos. Todo se destapó tras el anuncio de un Expediente de Regulación de Empleo en Agosto de 2012 con el que se pretendía despedir a más de 1700 trabajadores de la empresa pública. Alberto Fabra, President de la Generalitat valenciana, argumentaba que el gobierno no podía hacerse cargo de la deuda de RTVV. Un medio que en 1995 contaba con 650 trabajadores y una deuda de 25 millones, en 2012 tenía más de 1800 trabajadores y una deuda de más del triple que en épocas anteriores.

Y es que en Canal 9 se despilfarró el dinero, se coqueteó con la corrupción y se promovieron las tropelías. Un ejemplo de despilfarro es el fiasco de la Fórmula 1, cuyos derechos de emisión fueron comprados por algo más de 22 millones de euros durante dos años. La audiencia fue muy baja. Finalmente, la competición se trasladó a otro lugar, dejando tras de sí una inversión multimillonaria, no solo en derechos si no en infraestructuras (varias calles de Valencia fueron modificadas para albergar una pista de carreras urbanas al estilo de Montecarlo).

Otro chollo para Canal 9 fue la visita del Papa a Valencia del año 2006. La sonorización de los espacios donde Benedicto XVI daba sus misas, estaba adjudicada a dedo por los directivos de la cadena a empresas finalmente vinculadas a la trama de corrupción “Gürtel”. Según las cifras y el juez instructor del caso, Pablo Ruz, fueron casi ocho millones de euros que fueron a parar a los bolsillos de Correa, “el bigotes” y, entre otros, el director de la televisión, Paco García.

 Camps obsequia a Benedicto XVI durante su visita a Valencia. Foto: SeudeXativa

Camps obsequia a Benedicto XVI durante su visita a Valencia. Foto: SeudeXativa

El enchufismo era un mal endémico de la cadena pública. Contratando a amigos y “ayudando” a que otros tuvieran un empleo en Canal 9, se contribuyó a hinchar una plantilla innecesaria para gestionar un medio. Se llegó a pagar 73 millones solo en sueldos.

A lo anterior hay que sumar el descenso de la audiencia de RTVV. Durante el tiempo de gestión del Partido Popular, la calidad de la información se ha devaluado tras demostrarse la manipulación informativa y las presiones a las que eran sometidos los profesionales. La televisión pública había pasado a convertirse, no en un órgano al servicio de la idiosincrasia valenciana, sino en un instrumento de propaganda del Partido Popular. Nos lo explica Antonio Laguna, decano de la facultad de periodismo de UCLM:

“Canal 9 se convirtió en el instrumento de propaganda más fuerte que tiene el Partido Popular para ganar las elecciones. Aunque la politización ya se había dado con el gobierno anterior del PSOE, es con el PP con el que los interesados se vuelcan en meter dinero para alimentar periodistas de Madrid que hablen bien de Zaplana, para alimentar productoras amigas que hagan campañas electorales gratis, para alimentar tramas de corrupción […]”

Podemos reseñar toda una serie de despropósitos informativos denunciados por los trabajadores. Por ejemplo, se debía de grabar sólo “el lado bueno” de Zaplana, se vetaban las intervenciones de la oposición, se utilizaba lenguaje suave y eufemismos para restar importancia a las manifestaciones y protestas… Cortar el discurso de dimisión de Francisco Camps cuando éste fue reclamado por la justicia por su presunta vinculación a la “Gürtel”. Silenciar la investigación y quejas de las víctimas del accidente del Metro de Valencia. Y la lista sigue.

Manifestación en el centro de Valencia por la radiotelevisión pública. Foto: El Mundo

Manifestación en el centro de Valencia por la radiotelevisión pública. Foto: El Mundo

¿Pero no es un canal pagado con dinero público? ¿Es que no debería estar al servicio de la ciudadanía y no a los pies del partido de turno? Es correcto, sin embargo es una de las peculiaridades de nuestro sistema de medios en España.

“Por desgracia”– nos dice Laguna“es una de las secuelas que tenemos de una transición incorrecta, de una transición del franquismo en la cual el modelo de intervención del gobierno en los medios se ha venido manteniendo para un fin partidista sin que hayamos conseguido eliminar esta forma gestionar la televisión pública”

Ante la situación, Fabra propone un Expediente de Regulación de Empleo, con la intención de dejar a 1700 trabajadores en la calle. Esgrimiendo razones económicas, Alberto Fabra se ganó la antipatía de los sindicatos de trabajadores Intersindical valenciana, UGTO, CC OO y CGT. Fueron éstos los que acudieron al Tribunal Superior de Justicia de Valencia para exigir luz en un proceso plagado de irregularidades que finalizó con su derogación abalada por el alto tribunal. Esto obligaba al Consell a readmitir a algo más de 1000 empleados y empezar a pagar 73 millones en sueldos y 40 en gastos de funcionamiento.

Alberto Fabra, President de la Generalitat de Valencia. Foto: vertele

Alberto Fabra, President de la Generalitat de Valencia. Foto: vertele

El 5 de noviembre, algunas horas después de conocer la decisión del Tribunal (decisión que dijo Fabra que aceptaría), el president decide que ha llegado el momento de cerrar la RTVV. De forma unilateral y sin presentar pruebas, como pedían los grupos de la oposición. Con la ya sobada argumentación de las cuestiones económicas y técnicas, se lleva a cabo una remodelación rápida (decreto de emergencia) del estatuto de la RTVV que permitía el cierre del mismo, además de asegurar que se trataba de una decisión “innegociable” e “irrevocable”, única solución para el Consell tras la caída del ERE.

Así lo defendió su vicepresidente, José Císcar, ante las Cortes valencianas el 14 de noviembre de 2013. Aseguraba que la prioridad era solventar las situaciones de la sanidad y la educación: “Es una decisión muy dura de tomar pero no se puede gobernar solo desde el sentimiento”. Allí mismo le acusan de ser responsable político del ERE.

 José Císcar, vicepresidente de la Generalitat Valenciana. Foto: Abc

José Císcar, vicepresidente de la Generalitat Valenciana. Foto: Abc

Fabra rechazó tener responsabilidad alguna en el cierre de la televisión de Valencia. Los trabajadores sostienen que pueden hacer que el medio se conserve y se mejore la calidad en los contenidos. Pero Fabra hace oídos sordos, a pesar de las numerosas manifestaciones y abucheos que recibe del pueblo y de los oponentes políticos. Elige a cuatro representantes para destituir la directiva del medio y coloca a otros, más favorables a la disolución y liquidación del ente, sin pasar por las votaciones en Les Corts valencianas. Tras la modificación del estatuto, puede hacerlo.

Los diputados en Les Corts protestan contra la decisión exhibiendo carteles de “RTVVnoestanca”. Foto: EFE

Los diputados en Les Corts protestan contra la decisión exhibiendo carteles de “RTVVnoestanca”. Foto: EFE

Infructuosas negociaciones y la intervención del PSOE ante el Tribunal Constitucional no consiguen detener el cierre de la cadena pública. Protestas, manifestaciones de los trabajadores, apoyo de la comunidad internauta mediante el hashtag #RTVVnoestanca (RTVV no se cierra), nada logró evitar el aciago destino que aguardaba a Canal 9.

Durante el tiempo desde que se tumba el ERE hasta que la emisión se interrumpió definitivamente, el medio quedó en manos de los trabajadores. Los contenidos se ampliaron para dar cobertura al transcurso del proceso. Se produjeron informativos, especiales, una programación plural y abierta que dejaba ver el trabajo real de los profesionales del periodismo, tras muchos años de intervención del poder y “caza de brujas”. La dirección elegida para derribar el canal se sustituyó por asambleas. Todo se vivía en una aparente calma hasta la noche del 29 de noviembre.

Previamente, la noche del 28, se produjeron enfrentamientos entre la policía y los trabajadores de la cadena, que lograron evitar en tres ocasiones el corte de la emisión. Los profesionales ocupan las instalaciones de Burjassot, bloquean la entrada de la policía al grito de “vergonya”, “RTVV no es tanca” y “Fabra dimisió”. Retransmiten la muerte del canal, en directo.

El liquidador, conocido como “Paco Telefunken” tenía la orden del Consell de cortar la emisión inmediatamente. Ante los argumentos de los trabajadores, Paco decidió no cortarla y volver a su casa. Pasan las horas. Se nombraron a otros liquidadores. Los nervios se tensaron. La gente acusó las horas sin dormir, la lucha por que el medio siguiera en el aire. Aunque fuera por cinco minutos. Decenas de trabajadores que se quedaron sin poder acceder, gritaban mientras el cordón policial rodeaba el edificio.

Actualmente las responsabilidades del cierre de RTVV siguen sin depurarse. Nadie ha demostrado que se haya mejorado la economía de la Comunitat Valenciana. El recurso del PSOE ha logrado ser escuchado por El Tribunal Constitucional. Se inicia ahora la lucha por la recuperación de un medio hundido en la mala gestión y la sobredimensión. Apuntan a la creación de un medio on-line creado por las universidades y ayuntamientos. Como cualquier televisión pública, es necesaria. Necesaria para ser el puente que una a los que están arriba con los que están abajo. Que sirva para el conocimiento y enriquecimiento de la cultura propia. Para seguir flotando en el mar de la comunicación global.

Anuncios

Un pensamiento en “Cómo se hundió la radiotelevisión pública de Valencia

  1. Pingback: Entrevista: Frederic Ferri, testigo del cierre de Canal 9 | Periodista en Serie

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s