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No hace tanto que escribo  este blog. La primera entrada data del 11 de septiembre de 2012. No en vano, Periodista en Serie nace con la vocación de ofrecer varios tipos de artículos periodísticos y así ejercitar lo que fui aprendiendo en la facultad. Una crónica, una entrevista, un artículo de opinión. Supongo que el nombre le va bien. Es arriesgado, tiene gancho. Sugiere una personalidad inquieta, al margen de convenciones o de suposiciones al respecto del estado mental del autor. Es un nombre con el que hay que mirar más allá, descubrir si el tipo que lo escribe, realmente está loco o tiene un plan inteligente.

Durante algunos meses, estuve solo en el pagerank de Google. Las experiencias fueron enriquecedoras y, mientras colaboraba con distintos medios, recibí algunas lecciones de la vida periodística, a saber: nadie da duros a cuatro pesetas, gratis no trabajo, no te va a leer ni tu madre… puede que fracases, pero será un fracaso barato… y otras lindas enseñanzas de manos de profesores, profesionales y amigos.

Pero un día escribí “Periodista en serie” en el buscador y ¡sorpresa desagradable!. Alguien había situado mi nombre con otros atributos en lo alto de la lista. Preocupado y furioso, accedí al contenido.

Fue como sumergirse en una pesadilla de Philip K. Dick, donde mi doble me hacía frente con la intención de acabar conmigo. Ahí estaba mi nombre, pero el autor que aparecía era Víctor Núñez Jaime, un periodista argentino con diarrea verbal. Leí algunos artículos. Versan sobre enrevesadas entrevistas a personajes “importantes” de aquel país. Estaba incluido entre los blogs oficiales del todopoderoso y de reputación cuestionable, diario español El País.

Me sentía sobrecogido: ¿cómo era posible que mi nombre hubiera sido plagiado con tal descaro?. Para elegirlo, antes había realizado una búsqueda minuciosa en la red, con intención de que mi nombre fuera original y que solo me perteneciera a mí. Alejarme del manido truco de llamarlo con mi nombre  completo (BeniDíaz.com o BenitoDíazBlablabla), hacer algún estúpido juego de palabras o modificar el título de una canción o pelílcula para adecuarlo a mi personalidad.  No me puedo imaginar que el tal Núñez Jaime no hubiera hecho exactamente lo mismo. Lo que me lleva a pensar que realmente si lo hizo, pero le importó un pito plagiarle el nombre a otro.

Escribí a El País. Le escribí a él. Le pedía que rectificase este error, que para él dudo que fuera traumático, pero que para un periodista que empieza, como yo, supone estar supeditado a la sombra de un gigante que el público desprecia. No hubo ninguna respuesta.

Hasta el día de hoy, espero alguna respuesta del diario o del plagiador. Una valoración más sobre los textos del amigo Núñez: son pesados, pedantes y sin ningún tipo de estilo. ¿Los escribe usted mismo o también los plagia? Porque si los plagia, al menos podía elegir cosas de interés… qué tostón de temas, oiga.

Esto no acaba aquí. Se lo aseguro.

Saludos

 

2 pensamientos en “De cómo El País me plagió el nombre

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